viernes, 12 de abril de 2013

LA SOMBRA DE LOS QUE HUYEN


No pensaba mirar atrás, no pensaba seguir tus pasos, he aquí , el hijo perdido de la vida, hundido en un profundo dolor causado por una gran herida. Cada paso lo daba sin temor, pero en el camino me encontré muchos obstáculos que me llevaban a lo incierto, en una vida vacía  llena de miseria, adaptando nuevos cambios dentro de mi, aspirando males que me perdían en mi mente, pero una luz cegaba mis ojos cerrados, es como mirar un cielo blanco y despejado junto con una voz que decía; "yo te perdono".

No quería seguir los pasos por negarme a creer sacrificios en vanos, no quería esa luz renunciando hacer lo que fui para no esperar un cielo que no existe, no dudaba en pecar y recaer, olvidando y malgastando mi tiempo pensando que hacer el bien no vale de nada. Siguiendo mi camino de mártir y cayendo mas en lo profundo de un oscuro abismo, aun sentía esa voz en mis venas, el temblor de cada palabra "yo te perdono".

Mis lagrimas caían con una fuerza que hacia temblar mi ser, en el camino me encontré a mi mismo con una vieja ilusión oculta en un rincón lamiendo mis propias heridas, decidí doblegar mi alma, detuve el dolor, fue una bendición, estuve en conversación con esa voz sintiendo paz en mi vida.

"No todo esta perdido" decía, cada día se sentía una paz inmensa haciendo ver mas claro mi camino, después de tanto tiempo, después de tanta charla mi esperanza sigue en pie, saliendo del abismo sin miedo y dando un hasta nunca en mi guerra, es la mía.

Luz del norte, mi norte, mire unos ojos cálidos diciendo "yo te perdono" temblaron mis rodillas, pero fui rígido no cayendo al suelo, escapar de esto quería, pensaba en todos mis sueños y a lo lejos veía mi vida borrosa; vagos recuerdos que no volverán. No entendía mucho, al instante luchando con mi pasado creyendo en esa voz no podía darle un adiós, quédate a mi lado  y cura lo imposible, fe para sacar la amargura lejos de mi.

Yendo hacia delante vi nuevamente esos ojos cálidos que me hacían comprender que en mi vida tengo mucho mas de lo que pudiera creer, increíblemente al instante, por otra parte querían comprar mi vida, parece mentira tendiendo que soportar tantas palabras vacías. Ojos cálido, cielo blanco, infinita luz, perdóname, entre lagrimas finalmente cayendo de rodillas, levántate y sígueme cambia tu vida, no tienes nada que perder, lucha por todo lo que crees, no pierdas la fe, no temas y busca tu destino, no siempre lo fácil es lo mejor, siguiendo los pasos y dando en mi lucha, cerrando mis heridas no seré nunca mas la sombra de los que huyen.


Hector H. Baudino B.

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