martes, 9 de abril de 2013


EL DOCENTE COMO LIDER Y SU PAPEL EN EL DESARROLLO COMUNITARIO

La preocupación por una pedagogía social desde fines del siglo pasado y en lo que va de este siglo, ha señalado a la escuela y al maestro tareas que no pueden eludir.  La escuela se ha convertido en una agencia activa de la comunidad y el maestro, como la persona de mayores conocimientos e iniciativas, vino a ser, por efecto de la dinámica social, el líder de aquellas comunidades que despertaban a la vida. Cuando un maestro pretende por sí mismo, lo que otros dentro de la comunidad pueden hacer mejor que él,  estará desperdiciando una cooperación indispensable y fomentando la irresponsabilidad social.
En este sentido, el sistema educativo tiene por misión explícita o implícita preparar a cada docente para este cometido social, en las complejas sociedades actuales la participación en el proyecto común rebasa ampliamente el ámbito político en sentido estricto. En realidad cada miembro de la colectividad debe asumir responsabilidad para con los demás de forma cotidiana, en sus actividades profesionales, culturales, sociales y de consumidor.
En las instituciones educativas los docentes deben incluir en su planificación el entorno de la misma, capaz de integrar lo educativo y social, dando la posibilidad de solucionar problemas tanto de la praxis pedagógica como del entorno. Así, puede encontrarse en la investigación social la herramienta básica para interactuar en el aula y el entorno inmediato a esta, con el propósito de orientar la formación holística del individuo, estas características deben estar intrínsecas en los docentes que se encuentran vinculados con educandos, representantes, y demás miembros de la comunidad.
El docente como gestor social y líder transformador, tiene un alto grado de compromiso significativos en la mejora de la calidad de vida en las comunidades, para que haya o se logre un verdadero cambio, el docente debe sentir pasión en su labor diaria, empoderarse de ese proceso educativo de participación social familia- escuela-comunidad,  por consiguiente hay que preparar a cada persona para la participación, informándoles y orientándoles a conocer sus derechos y deberes, así también desarrollar sus competencias sociales y fomentando el trabajo en equipo en la escuela ya que la preparación para una participación activa en la vida comunitaria se ha convertido en una misión educativa.
El docente de hoy, debe asumir, con altura y espíritu crítico y alternativo, las predicas que desde el poder se enarbola, no para hacer politiquería, sino para darle la verdadera trascendencia a su labor; orientadora, formadora, humanista y ejemplar, haciéndola corresponder con los ideales de construir una sociedad humanamente superior.
Tan grande como compleja y diversa es la función del docente de hoy, que bajo ningún concepto puede permitir que se le enclaustre en un aula, una metodología, un sistema, o una dinámica, en la que él no se sienta parte y productor, como  agente de cambio, el docente debe ser y sentirse  un líder social ente de respeto y admiración,  transformador de conciencias y potenciador de  cambios.
El trabajo del docente con la comunidad en la cual se desenvuelve le permite adquirir  un sentido de pertenecía más amplio, sentirse identificado, así como, conocer y vincularse con los miembros de la misma, conocer  sus necesidades y buscar soluciones viables para un bien común, además, de concienciar a los integrantes de  la comunidad, así como, a los entes gubernamentales competentes a la misma hacia los cambios positivos que requiere el colectivo que le permita vivir una vida más sana, productiva, cónsona con la realidad de hoy en día.

                                                                  Amarilis García
                                                                  7967076
                                                               UNERMB – Unidad de Educación Continua
Programa de Formación Docente  







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