La educación puede llegar a
considerarse como el instrumento más significativo que tiene un país para
avanzar en todos los aspectos, pero también puede llegar a ser el talón de
Aquiles de una sociedad cuando no le damos la importancia que debería tener.
Pero ¿qué pasa en Venezuela?
y sobre todo ¿qué pasa con el venezolano? ¿Nos habremos dado cuenta de la
importancia que tiene la educación para el avance en el futuro de nuestra
sociedad?
En la actualidad nos
encontramos en un país que se ha centrado en aumentar el número de estudiantes,
pero esto ha dejado como consecuencia un
deterioro de la calidad educativa, de lo cual nos damos cuenta al salir a la
calle y solamente con el conversar con otras personas percibimos como el tema
educativo a veces deja mucho que desear.
Pero ¿dicho problema radica
solamente en una crisis por las que están pasando nuestras instituciones? En mi
humilde opinión no creo que sea tan
sencillo. Esta crisis va más allá de las instituciones y llega al venezolano como tal, en cómo este ve
la educación y la importancia que la da a este instrumento.
En nuestras aulas de clases
hoy en día nos encontramos con profesores con una escasa y a veces inexistente
ética, cada vez mas mediocres donde en
vez de educar deseducan con su comportamiento. Lamentablemente son ellos los
que tienen la tarea de procurar el avance del país levantando ciudadanos
honestos, responsables y solidarios con sed de conocimientos.
Este problema existe por
distintas razones, ya sea por las malas
condiciones de trabajo de los docentes, o porque vivimos en un país en que a
consideración de su mayoría se ve con más importancia y prestigio el ser un
medico o un abogado en vez de un profesor, lo cual es triste ya que él es el
pilar fundamental en la educación y el
mentor del resto de los profesionales.
Ante esta realidad, es de
gran importancia el encontrar una salida, ya sea aumentando el presupuesto educativo, el exigir más
calidad en la educación en vez de cantidad, el mejorar las condiciones de
trabajo de los docentes para así incentivarlos a cambio del rendimiento
académico de los alumnos en el aula, o simplemente dándole la importancia y el
respeto debido a lo que significa ser un profesor.
Abogada Xiorelys Y. Torres López
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