En la actualidad al concurrir
cualquier lugar podemos ver a personas utilizando celulares, tablets laptops,
Ipods o cualquier otro instrumento electrónico para enviar mensajes de texto,
revisar el Facebook, pins, etc. Pero al encontrarse con esas personas con las
que se comunican en un ambiente
no-virtual les cuesta comunicarse. ¿Por qué? El internet y la tecnología
se han convertido en un vicio para muchas personas; por supuesto que el
internet es una maravillosa herramienta para investigación y estudio, pero
muchas personas los utilizan solo para actividades ociosas haciendo ver al
internet como algo “malo” o “un lujo solo para entretenimiento” motivo por el
cual muchas empresas se han visto en la obligación de bloquear páginas web en
las computadoras de las que disponen, también instituciones educativas se han
visto renuentes a adoptar estas herramientas tecnológicas en el aula para
evitar que los estudiantes hagan mal uso de ellas. Pero en mi experiencia como
estudiante el uso de las nuevas tecnologías y el internet son de gran ayuda,
pudiéndose elaborar nuevas estrategias para la educación pero nunca debemos depender
de ellas.
El internet ha permitido que la
información llegue a cualquier lugar del mundo sin importar su ubicación
geográfica, eliminando las barreras espacio-tiempo, permitiendo la comunicación con personas en áreas muy remotas o
lejanas, aprender sobre nuevas culturas, y conocer personas que están al otro
lado del mundo sin tener que movernos de nuestras casas, pero ¿esto es bueno? ¿Acaso
no estamos perdiendo el contacto humano? ¡Los abrazos y besos se han convertido
en smileys! Y las caras de las personas
en pantallas frías… Lejanas del calor humano.
Esto mismo se viene viendo en la
educación en Venezuela, donde gracias al lanzamiento del satélite Simón Bolívar
hemos logrado independizarnos tecnológicamente de otros países, permitiendo a
la información alcanzar zonas fronterizas donde aun no llegan las empresas de
telecomunicaciones, aplicando nuevas estrategias de aprendizaje a poblaciones
que no tenían acceso a la educación a través de comunidades virtuales, clases a
distancia que son totalmente en vivo o clases semi-presenciales. Por supuesto
que el avance tecnológico en materia de educación es bueno pero pareciera que
cada vez nos alejamos más y más, sustituyendo visitas a los amigos por “estar
online en el Facebook” o enviar mensajes de texto.
Muchos recordamos con cariño a
nuestros maestros de primaria, o profesores en la universidad, los buenos y
malos momentos que compartimos con ellos, lagrimas de tristeza o felicidad
junto a nuestros compañeros de clases, ¿pero se han puesto a pensar que quizás
nuestros nietos no tengan estos recuerdos tan preciados? La tecnología avanza
tan rápidamente que en algunos países como Corea del Sur ya disponen de
profesores “robotizados”, y ya no utilizan cuadernos si no “notebooks” para
anotar sus temas. Pronto no será necesario en absoluto asistir a una escuela,
si no conectarse a internet y escuchar las clases online.
Muchas
personas son totalmente dependientes del internet y de sus celulares para vivir
cada día, muchas familias ya no se reúnen a cenar ni compartir juntos solo por
ver televisión o estar en su computador, estudiantes que nunca llevan a conocer
a sus profesores más que por un avatar que los representa en línea. Ojalá no nos convirtamos en zombies dependientes de la
tecnología, si no que recordemos que es
una muy útil herramienta de la que disponemos, pero que no controle nuestras
vidas, compartamos con las personas que nos rodean, no nos convirtamos en un
código binario.
Por: Ing. Jaysa Romero
2012


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